Friday, June 22, 2007

Iris

Es extraño ver mi cara en mi pupila
el iris moverse como algas marinas
alrededor de un pozo
queriendo atraparme
alcanzar mi rostro
como musgo arrastrarse
retraerse
alzarse sobre mi
y yo mojada resbaladiza
dejándome tocar por la humedad viscosa de esos dedos

Iris queriendo atrapar mi rostro en mi pupila

Iris queriendo atrapar mi rostro en mi pupila

mi rostro en mi pupila
no puedo dejar de mirar

mi rostro en mi pupila
no puedo dejar de mirar

no puedo dejar de mirar

no puedo dejar de mirar

Saturday, May 26, 2007

¿TU QUE HABRÍAS HECHO, MARCE?

No recuerdo bien cuando fue la primera vez que vi “The Bridges of Madison County”, (“Los puentes de Madison”) pero debe haber sido allá por el `96. Fuimos a verla con la Marce en esos años cuando estudiábamos periodismo y hacíamos todo juntas. Era el cine arte Normandie - en ese tiempo- mi segundo hogar, sus butacas incómodas y el frío gélido en cualquier estación del año no era impedimento para pasar una o dos tardes a la semana sentada allí, generalmente sola y en mi asiento regalón. Pero esta vez no podía ir sola, sabíamos que era una película romántica que nadie a los 18 se puede perder y hay que verla acompañada de la amigui, así que ahí estábamos, cada una metida en su mundo de post adolescente llena de sueños y pajaritos, viendo este film donde una cuarentona mujer ama de casa, sometida a la rutina del matrimonio y los hijos, en un pueblo chico, conoce a un fotógrafo y viven 4 días de romance que creo es el mejor romance de silencios, miradas y detalles que halla visto en el cine. Esta mujer se enfrenta ante la decisión de quedarse y volver a “su vida de detalles” – como ella la describe- o irse con el hombre que asegura que su amor es “una certeza que sólo se tiene una vez en la vida”. Para qué decir que lloramos toda la película a ruidosos sollozos que eran casi dignos de vergüenza y que salimos del cine con los ojos rojos, hinchados y con una sola pregunta en los labios ¿tu qué habrías hecho? Creo que en ese momento concordamos en lo difícil de la situación pero ambas dijimos que en ese semáforo en rojo habríamos dejado al marido y corrido bajo la lluvia hacia el nuevo amor.
Como románticas y feministas jovencitas -que aún somos aunque no tanto lo de jovencitas y un poco menos lo de románticas- nuestro argumento era que había que ser fiel a una misma y no negarse la felicidad, después de todo esta mujer ya tenía hijos adolescentes que sobrevivirían sin ella, al igual que el fome marido granjero que le robó los sueños y le entregó una escoba. Discutíamos con mi madre que creía que la protagonista había tomado la decisión correcta y nosotras pensábamos que las madres son tan re sufridas y mártires y que si algo había que hacer en la vida era diferenciarnos de ellas.
Bueno, el tema es que hoy me levanto y encuentro en la tv por cable esta película casi desde el comienzo. Decidí verla para recordarla pero en parte también para testarme y observar cómo la sentiría desde mi edad adulta, así que intenté concentrarme mientras mi hijo de casi dos años jugueteaba por el living y miraba con curiosidad como a los pocos minutos caían algunas lágrimas por mis mejillas, luego cómo comenzaba francamente a llorar y al final a sollozar igual que esa tarde en el Normandie. Vicente me miraba y yo trataba de sonreírle para que no se angustiara. No sé qué huella sicológica le dejará esta mañana a mi hijo pero quizás en 20 años lo descubra con su sicoanalista y , bueno, ahí estaré para regocijarme con sus críticas.
El pobre niño no tenía idea por qué su mamá lloraba a tan escandalosamente frente al televisor, pero yo sí que lo sabía: ¿no era acaso mi vida ahora una “vida de detalles”?. Claro, yo no soy una ama de casa perdida en un pueblito del mundo y he hecho mi vida más de lo que la vida me ha hecho a mi, pero así y todo, guardando las distancias, ¿no soy yo también en parte esa mujer de la película? En un momento ella dice que cuando una mujer toma la decisión de casarse, tener hijos y hacer una familia, su vida empieza pero al mismo tiempo termina. No recordaba esa frase, seguramente porque no tenía idea qué era hacer una familia y me preguntaba si mi vida había comenzado ya, pero debo reconocer que aunque ahora sé que la vida empieza y termina muchas veces, aún me lo pregunto en ciertos momentos.
Y seguí llorando y pensando y recordando, evocando escenas de mi pasado e imaginando futuras -que es lo que nos lleva a hacer una película bien hecha- y la pregunta que esa tarde nos hicimos seguía ahí. Luego, amando como amo a la familia que he formado, por la cual vivo y agradezco a diario , amando a Osvaldo como mi pareja y compañero y con todos los problemas de la vida diaria, si apareciera un amor así, “una certeza que sólo se siente una vez en la vida” ¿lo dejaría todo por ese amor? .
En la película ella dice que si se va con él lo que habían tenido en ese corto tiempo iba a desaparecer por el remordimiento y esos 4 días terminarían convirtiéndose en un error, se plantea cómo quedarían sus hijos adolescentes, qué ejemplo le daría a su hija de 16 años que pronto descubriría el amor, y asegura que abandonarlos destruiría a su marido, a quien también ama de otro modo, así como va cambiando el amor con los años y la rutina. Es cierto, a estas alturas no se puede ignorar eso, que el amor cambia, pero hay momentos en los que aún me pregunto lo que el poeta Gonzalo Rojas en ese grandioso poema: “qué se ama cuando se ama?”...
No recuerdo si es en esa escena o un poco antes cuando él le dice que juntos o no, ellos no serían más dos individuos separados... cómo no va a ser romántico para llorar!!. Los argumentos del hombre, más idealistas, son tan buenos como para convencernos en ese entonces que había que irse con él sin importar lo que quedara atrás..
Entonces, más de una década después vuelvo a preguntarte ¿qué harías Marce ahora? ¿te bajas en esa luz roja y empiezas de nuevo o ves desaparecer la camioneta bajo la lluvia, llevándose la incertidumbre? ...
Y me pregunto ¿habré perdido el romanticismo? ¿me habré adaptado a la vida real? ¿es la felicidad de los hijos más importantes que la propia.?... porque creo, amiga mía, mi vieja, que a días de cumplir mis 30 esta vez mi respuesta sería: “me quedo”.

Monday, October 30, 2006

AÑEJOS DÍAS

Hace años, unos 10, cuando estudiaba periodismo en la USACH y comenzaba a ( no) entender el mundo, los estudiantes solíamos quejarnos por la mala calidad de la prensa, que era vana, que era amarilla o roja, que cómo era posible tanta farándula... porque por dios que 3 páginas de un diario era demasiado para un tema tan ridículo.
Y pasó el tiempo, y La Época cerró y LUN apareció en gloria esplendor. Nunca voy a olvidar el primer titular que vi que hacia alusión a lo que había pasado en una teleserie nacional. No lo podía creer, eso daba vuelta todo lo que yo entendía como concepto de “noticia”. Y aún no lo puedo creer, a diario me asombran los titulares. Siendo yo una periodista desertora, que cambio la pluma por el bisturí, y que en el fondo nunca amó su primera profesión, no deja de estremecerme el triste mundo en el que mis colegas tienen que vivir, no entiendo que teñidos personajes inunden las portadas y que todos nos quedemos impávidos. Fray Camilo Henríquez se revuelca en su tumba mientras que la Olivarí y tanta otra tonta que hace “noticia” con sus imbecilidades.
A estas alturas ya no me pregunto en que país vivimos, porque en el fondo se que cada pueblo tiene lo que se merece: los yanquis tienen a Bush, nosotros tenemos S.Q.P y LUN.
Por último, mi siempre admirada Pamela Jiles, que a ella se lo perdono todo por pesada, por ácida, porque tonta no es y, por último, porque la mina tiene que comer y porque el que no se adapta muere, como en la naturaleza. Yo hubiera muerto, eso por seguro...
Me pregunto como son los test de actualidad de los actuales estudiantes de periodismo: “cada cuanto tiempo se blanquea los dientes la Marlen?”, “cuantos kilos de sobrepeso tiene la Jenny después de la guagua?” ayayay... no hay salud!

Monday, August 28, 2006

Mala Mala


¿Tiene una madre derecho a estar mal? Cuando en la mañana lo primero que vemos son los ojitos sonrientes de nuestro hijo -quién es completamente inocente de habernos hecho pasar una noche de mierda, despertando a cada rato porque tiene hambre, porque se destapa cada media hora o simplemente porque se despertó con ganas de pasarse a la cama grande-. Esas mañanas me respondo que no, no tengo derecho. Pero no me siento convencida. ¿Será que la maternidad nos hace renunciar incluso a nuestros estados de ánimo, a algo tan humano como el cansancio? Yo nunca me caractericé por ser anímicamente estable. Tenía grandes miedos acerca de la depresión post parto por mis antecedentes de depresiones, más aún por la que estaba viviendo durante el embarazo. Pero el día que pusieron a mi hijo en mi brazos sentí una paz interior que sólo imaginaba dominio del Dalai Lama o del Padre Hurtado, una sensación maravillosa, estaba eufórica y me duró bastante tiempo. De depresión post parto ni me enteré. Las hormonas tendrán algo que ver, pero por esos meses -sin post natal- no dormia más de 4 horas (sumando), atendía a mi bebé, mi casa y mis estudios, y lo hacía bien. Y si, me sentía la superwoman.
Pero algo pasó entre esos días locos sin tiempo ni para peinarse y estos de ahora donde se supone debería sentirme más aliviada. Después de un año el bebé no mama, es más independiente y cada día me siento más enamorada de él. Entonces, vuelvo a preguntarme, ¿tengo derecho a sentirme angustiada, estresada, sobrepasada, deprimida? ¿lo tengo cuando veo a mi hijo sano, creciendo lindo? No creo en dios pero, y si hubiera un dios mirando ¿me castigaría brutalmente por ser tan desagradecida? tal vez. La cosa es que me debato entre el agradecimiento y el agotamiento. Gracias dios si existes por darme un hijo tan perfecto v/s tal vez no nací para ser madré, las buenas madres jamás se cansan ni se sienten sobrepasadas, al menos eso dice mi madre, que es una buena madre y que si me escuchara decir que extraño esos días sólo para mi, me diría que entonces no sirvo para ser madre, que ella nunca pensó asi. Y ahi quedo, culposa y autoflagelante. Miro a mi pequeño y está riendose con esas carcajadas contagiosas, me hace sonreir... y tengo tanto sueño ¿a qué hora pansará dormirse? más encima tengo que estudiar... espero que esta noche sea mejora que la última y espero que dios-si-existe me perdone por ser tan mala.

Saturday, August 26, 2006

RUIDOS DETRAS DE LA PUERTA


Desperté a media noche con la absoluta claridad a cerca de lo que iba a escribir. ¿Era sobre mi? ¿sobre mi necesidad de escribir? ¿sobre la angustia? ¿la felicidad? Probablemente todo aquello, no lo recuerdo... las noches son un territorio nebuloso por las mañanas.
Pero sí, digamos que era la necesidad de escribir, hábito perdido por mùltiples razones, sobre todo tiempo y desencanto. Hace años solía existir dentro de mi un diálogo permanente, iban y venían frustraciones, dudas, angustias, pocas veces soluciones, casi nunca certezas. Pero en un momento me superaron esas voces y tuve ahi una certeza: cambiar mi vida, empezar de cero, reinventarme para sobrevivir, para abandonar de una vez la depresión. Y asi lo hice, cerré puertas y ventanas y el diálogo paulatinamente enmudeció. Habia que estar bien a toda costa y si esas voces internas no me habían llevado a la felicidad, tal vez el silencio sí lo haría.
Me convertí en experta sordomuda de mis angustias, las ignoraba incluso con cierto arte. En el pasado buscar en ellas nunca me alivió, ahora las haría desapareces a fuerza de omitirlas... Y no, años más tarde aqui están pese a haber conseguido convertirme en otra mujer, con otra vida, más adulta y segura. Aquí están mientras puertas y ventanas siguen herméticamente cerradas. Ya no puedo reanudar el diálogo interior. No sé dónde buscar las causas de este nudo en la boca del estómago. Razones aparentes no hay: tengo una buena vida, un hijo maravilloso, una carrera que me apasiona, una pareja con problemas, pero quién no.
Reanudar la escritura es un intento por abrir esos canales de diálogo, obligar a mis voces a hacerse escuchar. Puede que ese sea el paso anterior a realmente hablar, no lo sé, sólo sé que lo necesito, que ese ruido detrás de la puerta ya no puedo ignorar y que me está dañando.

Tuesday, December 21, 2004

SUEÑOS DE ANA LA NOCHE QUE PASÓ EL HALLEY

I

No puedo ver.
Un niño vino y hundió sus manos en la cavidad de mis ojos llevándose con él lo que guardaba dentro: un sueño de columpios.



II

Te he visto antes, eres el forastero que viene a timbrar rincones, el que llama, el que se atreve, el que entra.



III

Nadie lo hubiera creído, que ella iba a ser la única niña desnuda montando ese cometa.


IV

Ven, constela este cielo raso que miro por las noches.



V

¿Acaso anoche creíste que dormía? Te oí soplar sueños de cometa.



VI

Ana sentía sobre la piel un mar entero entrando y saliendo y sabía a sal, a madrugada, y oía una lengua dibujándole el borde de la oreja.



VII

Al despertar vio cicatrices en su piel, hubiera jurado que eran olas.

VÉRTIGO

De pie en el centro del dormitorio
abre los brazos y gira
vuelta tras vuelta tras vuelta
las paredes, las fotos, los libros dejan
una estela
ya no es el cuarto a media luz
es el jardín iluminado
de la casa del padre
mira al cielo
mira al cielo
mira al cielo
la falda en movimiento ondulatorio
los vecinos pasan en cámara rápida
las paredes dejan
una estela
sobre la cama

cuando el cielo raso deja de moverse
nada importa
nada importa
nada importa

Thursday, November 11, 2004

PIES SOBRE LA TIERRA

Hay algo que no te he dicho

mañana me voy

sabes cómo me gusta volar
no
no lo sabes
pero he esperado un buen deseo
para cuando mires el cielo
preguntándote
quién te señala con el dedo
desde arriba
no
no lo sabes
con tu mano de visera
a la altura de tu pasmo
verás la mía
apuntando a quemarropa
tu mala suerte

¿tendrás los pies sobre la tierra, papi
cuando el avión explote?

SABE DIOS

Y serás buena me dijo
cara a cara
y sabe dios que era mentira
que de los ricos era el reino de este mundo
el único
que tengo miedo de meterme
hasta en la tina
de escurrirme con el agua
hasta el purgatorio
y topármelo otra vez por mala suerte
de rodillas rezándose a sí mismo
“Creo en Dios todopoderoso
creador del Cielo y de la Tierra”
golpeándose el pecho con el puño bendito
Sabe dios que me arrepiento
de haber sido buena por descuido
Sabrá dios?

DISOCIACIONES

Frente a mí tu rostro cae,
padre, es mío o tuyo
lo que devuelve
ese espejo?
eres tú ese que rueda
cara abajo
qué se derrama memoria adentro
es mía o tuya
la máscara agrietada
que el cristal multiplica

desde el suelo me miras
no tengo rostro
la boca muda
ha caído
como una lápida