I
No puedo ver.
Un niño vino y hundió sus manos en la cavidad de mis ojos llevándose con él lo que guardaba dentro: un sueño de columpios.
II
Te he visto antes, eres el forastero que viene a timbrar rincones, el que llama, el que se atreve, el que entra.
III
Nadie lo hubiera creído, que ella iba a ser la única niña desnuda montando ese cometa.
IV
Ven, constela este cielo raso que miro por las noches.
V
¿Acaso anoche creíste que dormía? Te oí soplar sueños de cometa.
VI
Ana sentía sobre la piel un mar entero entrando y saliendo y sabía a sal, a madrugada, y oía una lengua dibujándole el borde de la oreja.
VII
Al despertar vio cicatrices en su piel, hubiera jurado que eran olas.
Ven, constela este cielo raso que miro por las noches.
V
¿Acaso anoche creíste que dormía? Te oí soplar sueños de cometa.
VI
Ana sentía sobre la piel un mar entero entrando y saliendo y sabía a sal, a madrugada, y oía una lengua dibujándole el borde de la oreja.
VII
Al despertar vio cicatrices en su piel, hubiera jurado que eran olas.
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